Cómo mejorar la postura en casa: rutina de 15–20 minutos
Encorvarse suele tener menos que ver con la fuerza de voluntad que con la postura habitual y la falta de movimiento. Esta rutina de 7 ejercicios se hace en casa en 15–20 minutos, sin equipo de gimnasio.
Después de pasar muchas horas sentado, no necesitas mantener la espalda rígida ni forzar los hombros hacia atrás durante todo el día. Resulta más útil recuperar movilidad en la parte superior de la espalda, fortalecer los músculos que rodean los hombros y mejorar el control del tronco.
No necesitas ir al gimnasio. Solo te harán falta una pared, un espacio libre en el suelo y una mochila que puedas cargar progresivamente con libros o botellas de agua.
La versión corta de la rutina dura aproximadamente 15–20 minutos. Incluye los movimientos de preparación y dos series de los principales ejercicios de fuerza. La versión completa, con algunas series adicionales, puede durar unos 25 minutos.
Realiza la rutina tres veces por semana durante cuatro semanas y deja, si es posible, al menos un día de descanso entre sesiones. Por ejemplo, puedes entrenar los lunes, miércoles y viernes.
Después de cuatro semanas, valora cambios prácticos: si te resulta más fácil elevar los brazos, mantener la cabeza en una posición cómoda frente al ordenador, controlar el tronco y utilizar una mochila algo más pesada en el remo.
Los programas que combinan fortalecimiento, movilidad y control motor pueden mejorar algunos indicadores relacionados con la posición adelantada de la cabeza, los hombros redondeados y la curvatura de la parte superior de la espalda. Sin embargo, los resultados dependen de la constancia, las características individuales y el contenido del programa. No existe un único ejercicio capaz de “corregir” la postura por sí solo.
Esta rutina está pensada para adultos sin dolor agudo ni lesiones recientes que pasan mucho tiempo sentados y desean mejorar su movilidad, fuerza y control corporal. No sustituye el tratamiento individual de la escoliosis, la hipercifosis estructural u otras alteraciones de la columna.
Qué entendemos por una buena postura
Tener una buena postura no significa alinear todo el cuerpo siguiendo una línea vertical perfecta y permanecer inmóvil durante horas. Incluso una posición que parece recta puede resultar incómoda si se mantiene demasiado tiempo.
Un criterio más práctico es que la posición permita respirar y moverse con libertad, sin exigir una tensión constante. La cabeza no debería permanecer adelantada todo el tiempo, los hombros tendrían que poder relajarse y el tronco debería sentirse estable sin estar rígido.
También es importante cambiar de posición con regularidad. No existe una única postura perfecta que debas mantener desde la mañana hasta la noche.
Suelen llamar la atención tres patrones:
- Posición adelantada de la cabeza. La barbilla se aproxima a la pantalla y la cabeza queda por delante del tórax.
- Hombros redondeados. Los hombros rotan hacia delante, algo frecuente después de trabajar durante mucho tiempo con un portátil.
- Mayor curvatura de la parte superior de la espalda. La columna torácica parece más flexionada y puede resultar más difícil elevar los brazos sin compensar arqueando la zona lumbar.
Estos rasgos pueden aparecer juntos, pero no significan necesariamente que exista una lesión o una enfermedad. La postura depende de numerosos factores, entre ellos la estructura ósea, la movilidad articular, los hábitos, el cansancio, el entorno de trabajo y la capacidad de los músculos para tolerar carga.
La apariencia de la postura tampoco permite determinar por sí sola la causa del dolor ni el estado de salud de la columna.
El objetivo del entrenamiento en casa no es “colocar la columna en su sitio”, sino mejorar la movilidad, la fuerza y el control para que puedas adoptar posiciones cómodas sin depender de una tensión continua.
Qué conviene entrenar para mejorar la postura
Una rutina práctica puede centrarse en cuatro áreas principales.
Movilidad de la columna torácica y los hombros
La parte superior de la espalda debe poder extenderse con comodidad. Cuando permanece mucho tiempo flexionada, el cuello, los hombros y la zona lumbar pueden asumir parte del movimiento.
Por eso la rutina comienza con movimientos controlados junto a la pared. Antes del trabajo de fuerza también puedes realizar un breve calentamiento antes de entrenar.
Fuerza de la parte superior de la espalda y los hombros
Conviene fortalecer la musculatura de la parte superior de la espalda, la zona posterior de los hombros y los músculos que participan en el movimiento y el control de las escápulas.
Por eso la rutina incluye elevaciones Y–T–W y remo con mochila, en lugar de limitarse a ejercicios de movilidad.
Control y resistencia del core
La musculatura del core ayuda a estabilizar el tronco mientras se mueven los brazos y las piernas. Su función no consiste en mantener el abdomen contraído durante todo el día, sino en generar la tensión necesaria en cada movimiento.
El bird-dog incluido en la rutina permite entrenar este tipo de control. Para ampliar el trabajo en otra sesión, puedes consultar esta selección de ejercicios de core.
Fuerza de los glúteos
Los glúteos participan en la extensión de la cadera y ayudan a controlar la posición de la pelvis. Esto resulta útil al caminar, subir escaleras, levantarse o transportar objetos.
El puente de glúteos no modifica directamente la posición de los hombros, pero añade un ejercicio sencillo para la parte inferior del cuerpo y el control de la pelvis.
Un enfoque práctico combina movilidad, fuerza y control motor. Los estudios utilizan programas y métodos de evaluación muy distintos, por lo que no se puede garantizar el mismo resultado para todas las personas.
Rutina de ejercicios en casa para mejorar la postura
Realiza los ejercicios de forma lenta y controlada. Durante las dos primeras semanas, termina cada serie dejando aproximadamente tres repeticiones en reserva. Esto significa que deberías sentir que todavía podrías hacer unas tres repeticiones más con buena técnica.
Una sensación moderada de esfuerzo muscular o un estiramiento suave pueden ser normales. Detén el ejercicio si aparece dolor agudo, mareo, entumecimiento, pérdida repentina de fuerza o un empeoramiento claro de los síntomas.
Si el dolor comenzó después de una caída o una lesión, aumenta rápidamente o se acompaña de alteraciones importantes de la sensibilidad, aplaza el entrenamiento y consulta con un profesional sanitario.
1. Extensión torácica en la pared
Este ejercicio ayuda a mejorar el movimiento de la parte superior de la espalda y los hombros sin sustituirlo por una hiperextensión excesiva de la zona lumbar.
Colócate frente a una pared, aproximadamente a un paso amplio de distancia. Apoya las palmas un poco por encima de la altura de los hombros.
Lleva la cadera hacia atrás, flexiona ligeramente las rodillas y baja el pecho entre los brazos en dirección al suelo.
No fuerces el movimiento. Deberías notarlo principalmente en los hombros y la parte superior de la espalda, no como una presión intensa o un arco exagerado en la zona lumbar.
Mantén la posición inferior durante uno o dos segundos y vuelve lentamente al inicio.
Haz entre 8 y 10 repeticiones. Si notas incomodidad en los hombros, coloca las manos más abajo o reduce el recorrido.
2. Retracción suave de la barbilla
Este ejercicio entrena el control de la cabeza con respecto al tórax. No consiste en empujar el cuello hacia atrás con fuerza, sino en realizar un movimiento pequeño y controlado.
Ponte de pie con la espalda apoyada en la pared o siéntate en una posición cómoda y erguida. Mira al frente.
Sin bajar la cabeza ni mirar hacia arriba, lleva suavemente la barbilla hacia dentro, como si quisieras formar una pequeña papada.
Mantén la posición durante dos segundos y relaja.
Haz entre 10 y 12 repeticiones.
No es necesario que la parte posterior de la cabeza toque la pared. La forma de la cabeza, el tórax y las curvaturas de la columna varían entre personas.
El objetivo es aprender a controlar la posición de la cabeza, no alcanzar una alineación visual perfecta.
3. Deslizamientos de brazos en la pared
Este ejercicio combina movilidad de los hombros con control del tronco y las escápulas.
Apoya la espalda en la pared y adelanta ligeramente los pies. Flexiona un poco las rodillas, eleva los brazos hacia los lados y dobla los codos.
Desliza lentamente los brazos hacia arriba. Evita proyectar las costillas inferiores hacia delante o aumentar el arco de la zona lumbar.
Sube únicamente hasta el punto en el que puedas mantener el control sin encoger los hombros hacia las orejas.
Después, baja los brazos con la misma lentitud.
Realiza 2 series de entre 8 y 12 repeticiones.
No es necesario mantener las manos, los codos y la cabeza pegados a la pared a toda costa. Es un ejercicio de movimiento y control, no una prueba de anatomía perfecta.
4. Elevaciones Y–T–W tumbado boca abajo
Este ejercicio combina tres posiciones de los brazos y tfortalece la parte superior de la espalda y la zona posterior de los hombros.
Túmbate boca abajo. Coloca una toalla doblada debajo de la frente para mantener el cuello en una posición cómoda.
Primero, extiende los brazos en diagonal hacia delante para formar una letra Y. Levántalos ligeramente del suelo, mantén la posición durante un segundo y bájalos.
Después, abre los brazos hacia los lados para formar una T.
Por último, flexiona los codos y llévalos hacia abajo para formar una W.
Muévete despacio en cada posición. No intentes levantar los brazos más alto arqueando la zona lumbar. Mantén los hombros alejados de las orejas.
Haz entre 6 y 8 repeticiones en cada posición.
Durante las primeras sesiones basta con una ronda completa de Y–T–W. Si controlas bien los movimientos, puedes progresar hasta dos rondas.
Si una de las posiciones resulta difícil sin compensar, reduce el recorrido y eleva los brazos solo unos centímetros.
5. Remo inclinado con mochila
Los ejercicios de movilidad pueden ayudarte a moverte con mayor libertad, pero para desarrollar fuerza necesitas resistencia. Una mochila cargada es una opción práctica para entrenar en casa.
Introduce varios libros o botellas de agua en una mochila y sujétala con ambas manos por el asa superior.
Lleva la cadera hacia atrás, flexiona ligeramente las rodillas e inclina el tronco hacia delante. Elige una posición de la espalda que puedas mantener estable y sin molestias.
Tira de la mochila hacia la parte baja del pecho o la parte alta del abdomen. Lleva los codos hacia atrás sin encoger los hombros ni intentar juntar las escápulas con la máxima fuerza posible.
Haz una pausa breve en la parte superior y baja la mochila de forma controlada.
Durante la primera semana, realiza 2 series de entre 8 y 15 repeticiones. A partir de la segunda semana puedes aumentar a 3 series.
El peso es adecuado cuando las últimas repeticiones requieren un esfuerzo claro, pero todavía puedes mantener el tronco estable y evitar el balanceo.
Cuando consigas completar 15 repeticiones con buena técnica en todas las series y todavía sientas que podrías hacer varias más, añade un poco de peso y vuelve a trabajar desde 8–10 repeticiones.
Si te cuesta mantener la posición inclinada, reduce la carga. Otra opción es apoyar una mano en una mesa o una silla estable y remar la mochila con la otra. Después cambia de lado.
6. Bird-dog
El bird-dog, también conocido como extensión alterna en cuadrupedia, entrena el control del tronco mientras se mueven un brazo y la pierna contraria.
Colócate a cuatro apoyos, con las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas.
Genera una tensión abdominal suave. Extiende el brazo derecho hacia delante y la pierna izquierda hacia atrás.
No levantes la pierna lo máximo posible. El objetivo es limitar la rotación de la pelvis y evitar que la zona lumbar se hunda.
Mantén la posición durante dos segundos, vuelve al centro y cambia de lado.
Realiza 2 series de entre 6 y 10 repeticiones por lado.
Si todavía te cuesta mantener el equilibrio, empieza moviendo solamente un brazo o una pierna.
Si la posición resulta incómoda para las muñecas, puedes apoyarte sobre los puños o colocar las manos sobre una superficie estable y elevada.
Para ver más detalles sobre el movimiento, consulta la guía del ejercicio bird-dog.
7. Puente de glúteos
El puente de glúteos fortalece los músculos que participan en la extensión de la cadera y ayuda a entrenar el control de la pelvis.
Túmbate boca arriba, flexiona las rodillas y coloca los pies aproximadamente al ancho de las caderas.
Contrae los glúteos y eleva la pelvis. En la posición superior, el tronco y los muslos deberían formar aproximadamente una línea.
No intentes elevar más la pelvis arqueando excesivamente la zona lumbar.
Mantén la posición durante un segundo y baja despacio.
Durante la primera semana, realiza 2 series de entre 10 y 15 repeticiones. A partir de la segunda semana puedes aumentar a 3 series.
Cuando la versión básica resulte demasiado fácil, aumenta la pausa superior hasta tres segundos o coloca una mochila ligera sobre la pelvis. Sujétala con las manos para evitar que se desplace.
Rutina corta de 15–20 minutos
Comienza con la extensión torácica, la retracción suave de la barbilla y los deslizamientos de brazos. Puedes realizarlos uno detrás de otro, con poco descanso.
Después continúa con las elevaciones Y–T–W, el remo con mochila, el bird-dog y el puente de glúteos. Descansa aproximadamente entre 30 y 60 segundos entre las series de fuerza. Si necesitas más tiempo para mantener una buena técnica, descansa un poco más.
| Ejercicio | Versión corta | Versión completa |
|---|---|---|
| Extensión torácica en la pared | 8–10 repeticiones | 8–10 repeticiones |
| Retracción suave de la barbilla | 10–12 repeticiones | 10–12 repeticiones |
| Deslizamientos de brazos en la pared | 2 × 8–12 | 2 × 8–12 |
| Elevaciones Y–T–W | 1 × 6–8 por posición | 2 × 6–8 por posición |
| Remo inclinado con mochila | 2 × 8–15 | 3 × 8–15 |
| Bird-dog | 2 × 6–10 por lado | 2 × 6–10 por lado |
| Puente de glúteos | 2 × 10–15 | 3 × 10–15 |
La versión corta suele completarse en 15–20 minutos. La versión completa, con algunas series adicionales, puede durar unos 25 minutos.
Es mejor realizar la versión corta de forma constante que convertir una sesión en un entrenamiento agotador y abandonar el programa.
Plan de progresión de cuatro semanas
Primera semana: aprender la técnica
Realiza tres entrenamientos en días no consecutivos.
Utiliza la versión corta de la rutina. Haz dos series de deslizamientos de brazos, remo con mochila, bird-dog y puente de glúteos. En las elevaciones Y–T–W basta con una ronda.
Escoge un peso que te permita terminar cada serie dejando aproximadamente tres repeticiones en reserva. No busques un cansancio extremo.
Segunda semana: aumentar el volumen
Mantén tres entrenamientos semanales.
Si te recuperas bien y la técnica sigue siendo estable, aumenta el remo con mochila y el puente de glúteos a tres series.
En los demás ejercicios, añade repeticiones únicamente si puedes mantener un movimiento fluido y controlado.
Puedes realizar dos rondas de Y–T–W si una sola ronda ya no supone un esfuerzo apreciable.
Tercera semana: aumentar la dificultad
Si completas 15 repeticiones limpias en todas las series del remo y todavía podrías hacer varias más, añade un poco de peso a la mochila.
En el puente de glúteos puedes aumentar la pausa superior hasta tres segundos o colocar una mochila ligera sobre la pelvis.
En las elevaciones Y–T–W, baja los brazos más despacio, tardando aproximadamente tres segundos. No añadas peso mientras tengas dificultades para mantener los hombros alejados de las orejas.
En el bird-dog puedes prolongar la pausa final hasta tres segundos sin girar la pelvis.
Cuarta semana: consolidar la técnica
Mantén el volumen de la tercera semana. No es necesario aumentar la carga o las repeticiones en todos los ejercicios.
Intenta que cada repetición sea fluida, controlada y similar a la anterior.
El objetivo de la cuarta semana es que los movimientos resulten familiares y manejables sin tener que pensar constantemente en cada detalle técnico.
Después de cuatro semanas puedes continuar con la misma rutina y aumentar la resistencia de forma gradual. También puedes sustituir algunos ejercicios por variantes con bandas elásticas, mancuernas o máquinas.
Cómo saber si la rutina está funcionando
No valores el progreso a partir de una sola fotografía tomada al azar. La postura puede cambiar con el cansancio, el estado de ánimo, la hora del día y la situación.
Si quieres comparar imágenes, haz una fotografía de perfil antes de comenzar y otra después de cuatro semanas. Utiliza la misma ropa, una distancia similar a la cámara y condiciones de luz parecidas. Colócate de forma natural, sin intentar “corregir” la postura para la foto.
También conviene observar cambios prácticos:
- ¿Puedes elevar los brazos con mayor facilidad?
- ¿Se cansan menos el cuello y los hombros durante el trabajo?
- ¿Controlas mejor el tronco durante el bird-dog?
- ¿Puedes utilizar una mochila más pesada en el remo sin balancearte?
- ¿Notas menos rigidez después de pasar mucho tiempo sentado?
Una combinación de mayor movilidad, más fuerza, mejor control y movimientos más cómodos ofrece una visión más completa del progreso que la apariencia por sí sola.
Qué hacer si pasas todo el día sentado
Tres entrenamientos semanales pueden ser útiles, pero no convierten diez horas de sedentarismo casi continuo en un estilo de vida activo.
No necesitas realizar una rutina completa de movilidad cada hora. Empieza por levantarte con regularidad, caminar unos minutos y cambiar de posición a lo largo del día.
Puedes utilizar una regla sencilla: cuando termines una tarea, levántate, camina un poco, mueve los hombros varias veces y después comienza la siguiente.
Coloca la pantalla de manera que no tengas que adelantar continuamente la cabeza. Si el texto resulta demasiado pequeño, aumenta el tamaño de la letra o acerca la pantalla.
También puede resultar útil apoyar los antebrazos si notas que mantienes los hombros elevados.
No existe una frecuencia exacta de pausas que funcione para todo el mundo. Utiliza las pausas como oportunidades para moverte, no como otra regla rígida que debas cumplir a la perfección.
Errores frecuentes al intentar mejorar la postura
Forzar los hombros hacia atrás todo el día
Mantener las escápulas apretadas de forma constante puede generar fatiga. Los hombros deben poder moverse, no permanecer bloqueados.
Mantener el abdomen contraído permanentemente
El core debe adaptarse a cada tarea. No necesitas contraer el abdomen al máximo mientras estás sentado, caminas o realizas actividades ligeras.
Buscar una alineación perfecta
Las proporciones corporales y las curvaturas de la columna varían entre personas. La apariencia visual no permite determinar por sí sola si existe un problema.
Hacer únicamente ejercicios de movilidad
La movilidad puede reducir temporalmente la rigidez y facilitar algunos movimientos, pero también conviene desarrollar fuerza y capacidad para tolerar carga.
Por eso el programa combina ejercicios de movilidad, control y fuerza.
Utilizar una mochila demasiado ligera
Si puedes realizar muchas repeticiones sin esfuerzo, la mochila puede dejar de proporcionar un estímulo suficiente para desarrollar fuerza.
Aumenta la carga únicamente después de alcanzar el límite superior de repeticiones en todas las series con una técnica controlada.
Utilizar una mochila demasiado pesada
Una carga excesiva puede hacer que balancees el tronco, eleves los hombros o pierdas el control de la espalda.
Reduce el peso si no puedes completar las repeticiones previstas de forma fluida y sin impulsos.
Forzar el recorrido
Durante los deslizamientos en la pared y las elevaciones Y–T–W, levanta los brazos únicamente hasta donde puedas hacerlo sin dolor agudo ni compensaciones evidentes.
Un recorrido más corto y controlado resulta más útil que un movimiento amplio conseguido arqueando la zona lumbar o elevando los hombros.
Preguntas frecuentes
¿Se puede mejorar la postura en una semana?
En una semana puedes familiarizarte con los ejercicios y sentir algo menos de rigidez. Los cambios más claros en la fuerza, el control y la posición habitual del cuerpo suelen requerir varias semanas de práctica constante.
¿Cuánto tiempo se tarda en mejorar la postura?
No existe un plazo universal. Cuatro semanas permiten valorar si te mueves con mayor comodidad y si tu fuerza está aumentando, pero los cambios más amplios pueden requerir varios meses de entrenamiento regular.
¿Puedo hacer la rutina todos los días?
La rutina completa puede realizarse tres veces por semana. Los ejercicios suaves de movilidad pueden hacerse con mayor frecuencia si resultan cómodos y no aumentan las molestias.
No es necesario entrenar todos los días. La regularidad durante varias semanas y la progresión gradual son más importantes.
¿La plancha ayuda a mejorar la postura?
La plancha entrena el core, pero no sustituye el trabajo de la parte superior de la espalda y los hombros.
Puedes añadirla a la rutina, pero por sí sola no es una solución completa para la postura.
¿Las dominadas pueden mejorar la postura?
Las dominadas fortalecen el dorsal ancho, los brazos y varios músculos de la cintura escapular, pero no cubren todos los objetivos de esta rutina.
Trabajan poco el control de la posición de la cabeza, no sustituyen la movilidad torácica y pueden resultar demasiado exigentes para principiantes.
Pueden formar parte de un programa general de fuerza, pero conviene combinar distintos patrones de movimiento.
¿Hay que mantener las escápulas juntas?
No. Las escápulas deben moverse junto con los brazos. Se deslizan, rotan y cambian de posición durante el movimiento.
Mantenerlas apretadas durante todo el día puede generar fatiga innecesaria. En el remo, lleva los codos hacia atrás sin intentar juntar las escápulas con la máxima fuerza.
¿Estirar el pecho mejora la postura?
El estiramiento del pecho puede reducir temporalmente la sensación de tensión y facilitar algunos movimientos de los hombros.
Sin embargo, un programa a largo plazo no debería consistir únicamente en estiramientos. Resulta más práctico combinar movilidad, fuerza y control motor.
¿Puedo entrenar con la espalda redondeada?
La columna no tiene que permanecer completamente recta durante todos los movimientos. La flexión, la extensión y la rotación forman parte de su movilidad normal.
Durante un remo pesado con mochila, a los principiantes suele resultarles más fácil elegir una posición estable y controlada que permitir que la espalda se redondee sin control bajo carga.
Los principales criterios son una resistencia adecuada, un movimiento controlado y la ausencia de dolor agudo.
¿Puedo realizar la rutina si tengo escoliosis o hipercifosis?
La palabra “encorvamiento” puede referirse tanto a una posición habitual como a cambios estructurales de la columna.
Una rutina general no puede adaptarse a todas las formas de escoliosis, hipercifosis, osteoporosis o lesiones previas.
Si tienes un diagnóstico, síntomas nuevos o dudas sobre los ejercicios, consulta con un profesional.
¿Puedo combinar esta rutina con otros entrenamientos?
Sí. Puedes utilizarla como una sesión independiente o incorporar algunos ejercicios al calentamiento y al trabajo complementario.
Si quieres desarrollar fuerza de forma más general, puedes combinarla con un entrenamiento en casa con mancuernas y ejercicios con peso corporal.
No es necesario añadir todos los ejercicios disponibles a una sola sesión. Elige un volumen que puedas mantener y del que puedas recuperarte.
¿Cuándo debería consultar con un profesional?
Aplaza el entrenamiento y busca asesoramiento si el dolor es intenso o empeora rápidamente, comenzó después de una caída o una lesión, o se acompaña de entumecimiento importante, alteraciones de la sensibilidad o pérdida inesperada de fuerza.
Una deformidad de la columna que progresa de manera visible tampoco debería abordarse únicamente con una rutina general.
Conclusión
Mejorar la postura no consiste en mantener el cuerpo rígido ni en obligar a los hombros a permanecer hacia atrás durante todo el día.
Resulta más útil trabajar la movilidad de la columna torácica y los hombros, fortalecer la parte superior de la espalda, entrenar el control del tronco y aumentar la resistencia de forma gradual.
Realiza la versión corta tres veces por semana, cambia de posición con mayor frecuencia durante el día y no valores el progreso únicamente mediante fotografías.
Después de cuatro semanas, la rutina debería sentirse menos como un ritual correctivo y más como un entrenamiento de fuerza breve, claro y progresivo.
Si la rutina te resulta cómoda, puedes continuar utilizándola o incorporar sus ejercicios a un programa más amplio de entrenamiento en casa.
Fuentes
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