Calambres musculares durante el ejercicio: qué hacer y si puedes seguir entrenando
Las últimas repeticiones cuestan, la técnica se rompe y, de repente, el gemelo o el isquiotibial se contrae en un calambre agudo. Vemos qué hacer al instante, si puedes continuar y qué cambiar para la próxima sesión.
Las últimas repeticiones de una serie empiezan a costar más, la técnica se deteriora y, de repente, el gemelo o los isquiotibiales se contraen de forma brusca y dolorosa. El músculo se endurece, moverlo resulta difícil y continuar con el ejercicio puede ser imposible.
Si un músculo se acalambra durante el entrenamiento, detén la actividad y estira lentamente la zona afectada hasta que la contracción empiece a disminuir. Si el calambre desaparece por completo y el movimiento no provoca dolor ni una debilidad evidente, puedes probar con mucha precaución una actividad muy ligera. Si el músculo vuelve a acalambrarse, deja de trabajar ese grupo muscular durante el resto de la sesión.
La falta de magnesio o potasio suele señalarse como una de las primeras causas de los calambres musculares. Sin embargo, en la práctica, los calambres asociados al ejercicio rara vez pueden explicarse por un único factor. La fatiga muscular localizada, una carga poco habitual, la técnica de ejecución, la predisposición individual y las condiciones del entrenamiento pueden contribuir. Durante el ejercicio prolongado en ambientes calurosos, también pueden influir las pérdidas importantes de líquidos y sodio.
Este artículo se centra en las contracciones musculares dolorosas y localizadas relacionadas con la actividad física, no en las convulsiones acompañadas de pérdida de conocimiento.
Los calambres nocturnos, los espasmos musculares que aparecen sin relación con el ejercicio y los calambres asociados a determinadas enfermedades requieren una valoración diferente.
A continuación explicamos qué hacer durante los primeros minutos de un calambre muscular, cuándo puede ser razonable retomar el ejercicio con precaución y qué conviene modificar en los siguientes entrenamientos para reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir. Dado que los calambres asociados al ejercicio se consideran un fenómeno multifactorial, analizar las circunstancias concretas suele ser más útil que seguir recomendaciones universales como «simplemente bebe más agua».
Calambres musculares durante el ejercicio: guía rápida
| Situación | Qué hacer |
|---|---|
| El músculo sigue duro y contraído | Detén la actividad y estira lentamente el músculo |
| El calambre ha desaparecido por completo | Prueba el movimiento sin peso ni resistencia adicional |
| Persiste el dolor o una debilidad evidente | Deja de ejercitar ese grupo muscular |
| El músculo vuelve a acalambrarse | No vuelvas a cargar ese músculo durante la sesión |
| Aparecen náuseas, mareo o problemas de coordinación | Interrumpe el entrenamiento y trasládate a un lugar fresco |
| Aparecen hinchazón o hematomas después de un dolor repentino | No cargues la zona y considera la posibilidad de una lesión |
Qué hacer si te da un calambre muscular durante el entrenamiento
Lo primero es detener la actividad de forma segura. No intentes terminar una repetición soportando el dolor, mantener el ritmo de carrera ni seguir nadando mientras el músculo continúe fuertemente contraído.
Una vez que te hayas detenido, lleva lentamente el músculo afectado a una posición de estiramiento. La tensión debe notarse, pero mantenerse bajo control. Evita los rebotes, los tirones y forzar de inmediato el músculo hasta su máximo rango de movimiento. Mantén la posición hasta que la contracción empiece a ceder.
El estiramiento estático suave hasta que disminuyan los síntomas sigue siendo una de las medidas prácticas principales para aliviar un calambre muscular agudo asociado al ejercicio.
| Situación | Qué hacer primero | Qué hacer cuando el calambre disminuya |
|---|---|---|
| Calambre al levantar pesas o utilizar una máquina | Suelta o coloca la carga de forma segura y detén la serie. No intentes completar la repetición a cualquier precio. | Descansa unos minutos y después prueba el movimiento sin peso. |
| Calambre al correr o montar en bicicleta | Detente en un lugar seguro y estira lentamente el músculo afectado. | Empieza caminando o con un movimiento muy suave. No vuelvas inmediatamente al ritmo anterior. |
| Calambre mientras nadas | Mantén la calma y llega al borde de la piscina, a una corchera o a otro punto de apoyo estable. | Estira el músculo únicamente cuando te encuentres en una posición segura. |
| Calambre durante el ejercicio con calor | Detén la actividad y trasládate a un lugar más fresco. | Valora cómo te encuentras en general. Si tienes debilidad, náuseas, mareo o problemas de coordinación, da por terminado el entrenamiento. |
Cuando la contracción intensa haya empezado a ceder, puedes masajear suavemente el músculo con la mano. Evita ejercer una presión profunda sobre una zona dolorida, utilizar el foam roller de forma agresiva o estirar soportando un dolor agudo.
Qué hacer si te da un calambre en el gemelo
Muévete despacio y deja de estirar si el dolor se vuelve agudo o se siente diferente a un calambre muscular habitual.
Siéntate y extiende la pierna manteniendo la rodilla recta. Lleva lentamente los dedos del pie hacia ti hasta notar el estiramiento en la parte posterior de la pierna. No apuntes los dedos hacia delante, ya que esto acorta aún más el músculo de la pantorrilla.
Otra opción es colocar la pierna afectada detrás de ti, orientar los dedos del pie hacia delante y bajar progresivamente el talón hacia el suelo. Inclina ligeramente el tronco hacia delante manteniendo la rodilla posterior extendida. Si los calambres aparecen con frecuencia al entrenar las pantorrillas, revisa los errores habituales al entrenar los gemelos antes de aumentar la carga.
Qué hacer si te da un calambre en los isquiotibiales o el cuádriceps
Un calambre en los isquiotibiales puede aliviarse extendiendo la pierna con cuidado, mientras que para estirar el cuádriceps conviene flexionar suavemente la rodilla y acercar el talón hacia el glúteo.
Si el calambre afecta a los isquiotibiales, extiende la pierna con cuidado e inclina ligeramente el tronco hacia delante. No presiones la rodilla con las manos ni intentes forzar el pecho hacia el muslo.
Si el calambre afecta al cuádriceps, sujétate a un apoyo estable, flexiona la rodilla y lleva lentamente el talón hacia el glúteo. Intenta mantener las rodillas próximas entre sí y evita aumentar excesivamente la curvatura lumbar.
En ambos casos basta con adoptar una posición que produzca un estiramiento moderado y permita que el músculo se relaje progresivamente. Evita los tirones bruscos y no intentes aumentar de inmediato el rango de movimiento, ya que esto puede intensificar el dolor.
Qué hacer si te da un calambre en el pie
Siéntate, extiende la pierna y lleva suavemente los dedos del pie hacia ti. Mantén la posición hasta que el calambre disminuya y, después, mueve los dedos lentamente.
No apoyes de golpe todo el peso corporal sobre el pie acalambrado. Primero colócalo con cuidado en el suelo y comprueba que puedes cargar el peso con normalidad.
¿Puedes seguir entrenando después de un calambre muscular?
No existe una prueba universal que garantice que sea seguro volver a hacer ejercicio después de un calambre. La decisión debe basarse en cómo responde el músculo tras varios minutos de descanso.
Puedes probar una actividad ligera con precaución si:
- la contracción ha desaparecido por completo;
- el músculo ya no está duro ni fuertemente contraído;
- has recuperado el movimiento normal;
- no existe dolor agudo;
- no notas una debilidad evidente;
- tu estado general es normal.
Empieza probando un movimiento sencillo sin peso ni resistencia adicional.
Después de un calambre en el gemelo, camina despacio y prueba unas pocas elevaciones de talones suaves. Después de un calambre en el muslo, flexiona y extiende la pierna varias veces dentro de un rango de movimiento cómodo.
Si el movimiento no provoca dolor ni una debilidad evidente, puedes volver al entrenamiento con precaución. Sin embargo, no retomes inmediatamente el peso, el ritmo o el volumen de trabajo anteriores. Reduce la carga y evita llevar la siguiente serie hasta el fallo muscular.
Se trata de una orientación práctica, no de una garantía de que continuar entrenando sea seguro en cualquier situación.
Cuándo debes dejar de entrenar el músculo afectado
No vuelvas a cargar la zona afectada si:
- el calambre reaparece;
- persiste un dolor localizado y agudo;
- aparece una debilidad evidente;
- pierdes el control normal del movimiento;
- el músculo no se relaja después de descansar y estirarlo suavemente;
- empiezas a encontrarte mal en general.
Por qué aparecen los calambres musculares durante el ejercicio: cuatro grupos principales de factores
No existe una única causa demostrada de los calambres musculares asociados al ejercicio. En la mayoría de los casos parece intervenir una combinación de factores internos y externos, y esa combinación puede variar incluso en una misma persona de un entrenamiento a otro.
1. Fatiga muscular y ejercicio poco habitual
Un escenario frecuente es que el calambre aparezca cerca del final de una serie exigente, una prueba de larga distancia o una actividad prolongada realizada en la misma posición. El músculo ya está considerablemente fatigado, el movimiento empieza a ser menos controlado y, aun así, se intenta mantener el mismo ritmo o completar las últimas repeticiones.
También puede ocurrir al volver a entrenar después de un periodo de inactividad, al aprender un ejercicio nuevo o al realizar un tipo de esfuerzo al que el cuerpo no está acostumbrado. Un deportista de fuerza no tiene por qué estar preparado para correr durante mucho tiempo, del mismo modo que un corredor puede no estar adaptado a un volumen elevado de sentadillas, zancadas o elevaciones de talones.
Si el mismo músculo se acalambra de forma repetida cerca del final del mismo ejercicio, presta atención al momento exacto en que empieza el problema. Es posible que la técnica ya se esté deteriorando, que el rango de movimiento sea menos controlado o que el músculo permanezca demasiado tiempo en una posición acortada.
2. Aumentar la carga de entrenamiento demasiado rápido
El problema no siempre aparece después de añadir un único ejercicio nuevo. Con frecuencia se modifican varias variables del entrenamiento al mismo tiempo.
Por ejemplo, una persona puede aumentar el peso de trabajo, añadir una serie, entrenar las piernas con mayor frecuencia y aumentar al mismo tiempo el kilometraje de carrera. Cada cambio puede parecer pequeño por separado, pero en conjunto puede generar una carga para la que los músculos todavía no están adaptados.
Evita aumentar varias variables de entrenamiento simultáneamente. Incrementa de forma gradual el peso, las repeticiones, el volumen total, la frecuencia o el ritmo y observa cómo responde tu cuerpo a cada cambio. Evita también errores habituales de entrenamiento que pueden dificultar el control de la carga.
Si corres, evita aumentar de forma brusca y simultánea la distancia, la velocidad y la frecuencia de los entrenamientos.
3. Técnica de ejercicio y posición del músculo
En ocasiones, un calambre muscular se repite únicamente durante un movimiento concreto o en una posición determinada.
El gemelo puede acalambrarse cuando el pie permanece demasiado tiempo en flexión plantar, con los dedos apuntando hacia delante. Los músculos del pie pueden hacerlo si los dedos permanecen constantemente tensos e intentan agarrarse al suelo.
Si el problema se repite en un ejercicio concreto, comprueba si aparece después de que la técnica empiece a deteriorarse, pierdas el control del rango de movimiento o el músculo permanezca demasiado tiempo en una posición acortada.
En esta situación suele ser más útil reducir ligeramente la carga e identificar cuándo empieza a acumularse una tensión difícil de controlar que buscar un suplemento mineral «universal». Presta especial atención a la posición de las articulaciones, al rango de movimiento y a si la técnica empieza a empeorar a medida que aumenta la fatiga.
4. Condiciones de entrenamiento y predisposición individual
Algunas personas sufren calambres asociados al ejercicio con mayor frecuencia que otras. Los antecedentes de calambres, el nivel de adaptación a una actividad concreta, el ritmo, la duración del ejercicio y las condiciones ambientales pueden influir en el riesgo.
Durante el ejercicio intenso y prolongado con calor, el sudor provoca pérdidas tanto de agua como de sodio. Sin embargo, esto no significa que cualquier calambre muscular deba atribuirse automáticamente a la deshidratación o a una falta de electrolitos.
La prevención debe centrarse en el patrón que desencadena el problema de forma recurrente. A una persona puede ayudarle aumentar el ritmo de carrera de manera más gradual; a otra, reducir el número de series llevadas al fallo; y a otra, ajustar la ingesta de líquidos y sodio durante el ejercicio prolongado con calor.
Un análisis individual de la situación suele ser más útil que ofrecer la misma recomendación a todo el mundo.
Magnesio, agua y bebidas deportivas para los calambres musculares
El magnesio, el potasio, el calcio y el sodio desempeñan funciones importantes en el funcionamiento normal del sistema nervioso y los músculos. Sin embargo, un único calambre no permite determinar qué nutriente podría faltar ni siquiera si existe realmente una deficiencia.
¿Debes tomar magnesio después de un calambre muscular?
Un único calambre durante una serie exigente no demuestra que tengas una deficiencia de magnesio. La evidencia disponible sobre la eficacia del magnesio específicamente para prevenir los calambres musculares asociados al ejercicio es insuficiente.
Por este motivo, en general no hay razones para empezar a tomar un suplemento de magnesio únicamente porque un músculo se haya acalambrado una vez durante el entrenamiento.
Esto no significa que la deficiencia de magnesio no exista. Sin embargo, diagnosticarla a partir de un único síntoma y elegir suplementos al azar no es un enfoque fiable.
¿Ayudan el agua y las bebidas deportivas con los calambres?
El agua o una bebida deportiva no relajarán de inmediato un músculo que ya está acalambrado. Lo primero es detener la actividad y estirar suavemente el músculo afectado.
Durante una sesión de fuerza relativamente corta realizada en un ambiente interior confortable, el agua suele ser suficiente. Las necesidades de líquidos dependen de la duración del ejercicio, la temperatura, la cantidad de sudor y las características individuales.
Durante una actividad prolongada con calor puede resultar útil una bebida que aporte tanto líquido como sodio. La necesidad de carbohidratos dependerá de la duración y la intensidad del ejercicio. Consulta cuánta agua se debe beber al día y durante el entrenamiento para obtener una explicación más completa sobre la hidratación.
Un único calambre en el gemelo después de una serie exigente y los calambres que afectan a varios músculos durante una prueba de resistencia de varias horas con calor no deberían valorarse de la misma manera.
¿Comer un plátano ayuda con los calambres musculares?
El plátano puede formar parte perfectamente de una comida antes o después del entrenamiento, ya que aporta carbohidratos y potasio. Sin embargo, no es un tratamiento rápido para un calambre muscular que ya ha comenzado.
En lugar de buscar un único alimento «contra los calambres», resulta más útil analizar la situación en su conjunto:
- cómo estaba estructurado el entrenamiento;
- cuánto se diferenciaba de tus sesiones habituales;
- si la carga aumentó demasiado rápido;
- si la técnica empezó a deteriorarse;
- si tuviste tiempo suficiente para recuperarte;
- si entrenaste en condiciones de calor.
Cómo prevenir los calambres musculares en tu próximo entrenamiento
No existe una forma garantizada de prevenir los calambres musculares asociados al ejercicio. Una prevención práctica empieza por analizar las circunstancias en las que apareció el problema.
Paso 1. Reconstruye lo que ocurrió
Intenta recordar o anotar:
- qué ejercicio estabas realizando;
- en qué serie, rango de repeticiones o kilómetro apareció el calambre;
- qué peso o ritmo estabas utilizando;
- cuántas repeticiones habías realizado;
- si tu técnica había empezado a deteriorarse;
- cuánto se diferenciaba la sesión de tu entrenamiento habitual;
- si el ambiente era caluroso o estaba mal ventilado.
Paso 2. Reduce temporalmente la carga de entrenamiento
En tu próxima sesión, considera reducir una de estas variables:
- el peso de trabajo;
- el número de series;
- el número de repeticiones;
- el ritmo o la velocidad;
- la duración del ejercicio;
- el número de series llevadas al fallo muscular.
No es necesario reducirlo todo al mismo tiempo. Elige la variable que tenga más probabilidades de estar relacionada con la aparición del calambre.
Paso 3. Evita llevar al fallo la serie problemática
Si el músculo suele acalambrarse durante las últimas repeticiones de una serie, termina la serie un poco antes, mientras todavía mantengas una buena técnica y el control del movimiento. Esto es especialmente importante si utilizas con frecuencia el entrenamiento al fallo muscular.
Después de varias sesiones sin síntomas, puedes volver a aumentar progresivamente la carga.
Paso 4. Realiza un calentamiento específico
Antes de un entrenamiento de fuerza intenso, realiza movimientos similares al ejercicio principal y varias series de aproximación progresivas. Consulta los fundamentos del calentamiento antes del entrenamiento de fuerza.
Un buen calentamiento debe prepararte progresivamente para el peso de trabajo, no fatigar los músculos antes de comenzar la parte principal de la sesión.
Paso 5. Revisa la técnica y la posición de las articulaciones
Observa si el problema aparece únicamente:
- en un rango de movimiento determinado;
- con una colocación concreta de los pies;
- cuando el músculo permanece acortado durante mucho tiempo;
- después de perder el control del tronco o de la posición corporal;
- al utilizar una máquina determinada.
Si es necesario, reduce la carga y revisa tu técnica por tu cuenta o con un entrenador cualificado. La colocación de los pies puede influir en la mecánica de determinados ejercicios; en las sentadillas, por ejemplo, conviene revisar la posición de los pies al hacer sentadillas si el problema aparece de forma repetida.
Paso 6. Ten en cuenta la recuperación
Varias sesiones exigentes seguidas, entrenar repetidamente hasta el fallo y una recuperación insuficiente pueden reducir tu capacidad para tolerar incluso una carga que normalmente podrías manejar. Si la fatiga acumulada se está convirtiendo en un problema recurrente, revisa los principios básicos de la recuperación después de los entrenamientos.
Paso 7. Ten en cuenta las condiciones del entrenamiento
Durante el ejercicio prolongado con calor, considera la duración de la actividad, cuánto estás sudando y si tienes acceso a agua o a una bebida que contenga sodio.
Sin embargo, no intentes prevenir todos los calambres recurrentes simplemente bebiendo más agua. No existe una única estrategia de hidratación adecuada para todas las personas y todos los tipos de entrenamiento.
Paso 8. Evalúa el resultado
Si el problema desaparece después de modificar la carga, el calentamiento o la técnica, vuelve progresivamente a tu volumen de entrenamiento anterior.
Si los calambres siguen apareciendo con frecuencia en el mismo músculo, se producen fuera del ejercicio o van acompañados de otros síntomas, considera consultarlo con un profesional sanitario.
¿Los estiramientos ayudan a prevenir los calambres musculares?
Los estiramientos regulares pueden mejorar la flexibilidad, pero por sí solos no garantizan la prevención de los calambres asociados al ejercicio.
Su principal utilidad práctica en esta situación es ayudar a relajar suavemente un músculo que ya está acalambrado.
Para prevenir los calambres suele ser más importante:
- elegir una carga acorde con tu nivel actual de condición física;
- aumentar progresivamente el volumen de entrenamiento;
- mantener una buena técnica de ejecución;
- tener en cuenta la fatiga general;
- identificar los desencadenantes que se repiten.
¿Calambre muscular, lesión o problema relacionado con el calor?
No todos los episodios de dolor muscular repentino son un calambre típico asociado al ejercicio. La siguiente tabla puede ayudarte a reconocer algunas diferencias importantes, pero no está pensada para realizar un diagnóstico por tu cuenta.
| En qué fijarte | Más compatible con un calambre muscular típico | Posible lesión muscular | Posible enfermedad relacionada con el calor |
|---|---|---|---|
| Cómo empezó | El músculo se contrajo de repente y se endureció | El dolor apareció durante un movimiento brusco, una aceleración o un levantamiento pesado | Los síntomas aparecieron durante el ejercicio en un ambiente caluroso o mal ventilado |
| Qué ocurre después de detenerse | La contracción disminuye progresivamente con un estiramiento suave | El dolor continúa incluso cuando el músculo ya no está contraído | Persisten debilidad general, dolor de cabeza, náuseas o mareo |
| Movimiento | Suele recuperarse después de un breve descanso | Sigue siendo doloroso o notablemente débil | Pueden alterarse la coordinación, el habla o la orientación |
| Signos visibles | Normalmente no aparece rápidamente hinchazón ni hematoma | Puede haber hinchazón, hematoma o sensación de chasquido | La piel puede estar caliente; la sudoración puede ser intensa o anormal |
| Qué hacer | Relaja el músculo y prueba un movimiento suave cuando desaparezcan los síntomas | Interrumpe el ejercicio y evita cargar la zona dolorida | Trasládate a un lugar más fresco e inicia el enfriamiento; busca atención médica urgente si los síntomas son graves |
Si después de lo que parecía un calambre persiste un dolor localizado intenso, aparece un hematoma o resulta difícil apoyar el peso sobre la pierna, no continúes entrenando. Estos signos pueden ser más compatibles con una lesión muscular que con un calambre típico asociado al ejercicio.
Qué hacer con los calambres musculares cuando hace calor
Si los calambres musculares van acompañados de debilidad importante, dolor de cabeza, náuseas o mareo, interrumpe el ejercicio, trasládate a un lugar fresco y retira la ropa innecesaria.
Empieza a enfriar el cuerpo con agua fresca, toallas húmedas o ventilación. Una persona que se encuentre claramente mal no debería quedarse sola.
La confusión, la dificultad para hablar, la pérdida de conocimiento o una convulsión generalizada durante una exposición al calor pueden ser signos de un golpe de calor. Se trata de una emergencia médica. Llama a los servicios de emergencias e inicia el enfriamiento inmediatamente.
Cuándo consultar a un profesional sanitario por calambres musculares
Un único calambre breve después de un esfuerzo intenso o poco habitual suele desaparecer al detener la actividad y estirar suavemente el músculo.
Conviene consultar a un profesional sanitario si los calambres:
- aparecen con frecuencia;
- se producen sin una relación clara con la actividad física;
- te despiertan con frecuencia por la noche;
- tardan mucho en desaparecer después de interrumpir el ejercicio;
- afectan repetidamente a una sola extremidad;
- van acompañados de entumecimiento;
- se asocian a una debilidad que persiste;
- aparecen junto con hinchazón, enrojecimiento o cambios en el color de la piel.
Después de una posible lesión muscular, busca atención médica si el dolor sigue siendo intenso, la hinchazón aumenta rápidamente, aparece un hematoma o no puedes utilizar la extremidad afectada con normalidad.
Preguntas frecuentes sobre los calambres musculares durante el ejercicio
¿Por qué me dan calambres al final de una serie?
Al final de una serie exigente, el músculo ha acumulado una fatiga considerable y el control del movimiento puede empezar a deteriorarse. Al mismo tiempo, es habitual intentar mantener el mismo peso, ritmo y rango de movimiento.
Si el problema aparece repetidamente durante las últimas repeticiones, prueba a reducir el peso o terminar la serie un poco antes.
¿Por qué siempre se me acalambra el mismo músculo?
Los calambres repetidos en el mismo músculo pueden deberse a una combinación de predisposición individual, características biomecánicas de un ejercicio concreto, posición muscular, un aumento demasiado rápido de la carga y una adaptación insuficiente al volumen de trabajo actual.
Registra qué ejercicio, peso, ritmo y rango de repeticiones están asociados con el problema. Presta también atención al rango de movimiento, la posición del pie y la calidad general de la técnica.
Si el mismo lado se acalambra también fuera del ejercicio, o los síntomas van acompañados de debilidad, entumecimiento o cambios en el color de la piel, consulta a un profesional sanitario.
¿Tengo que terminar todo el entrenamiento después de un calambre?
No siempre. Si el calambre ha desaparecido por completo, has recuperado el movimiento normal y no existe dolor ni una debilidad evidente, puedes probar la zona con una carga más ligera y mucha precaución.
Si el músculo vuelve a acalambrarse, deja de entrenar esa zona. Si empiezas a encontrarte mal en general, da por terminado todo el entrenamiento.
¿Debería estirar más a menudo para prevenir los calambres?
Los estiramientos regulares pueden mejorar la flexibilidad, pero no garantizan que los calambres asociados al ejercicio no vuelvan a aparecer.
En este contexto, el estiramiento resulta especialmente útil para ayudar a relajar suavemente un músculo que ya está acalambrado. Para la prevención suelen ser más importantes la progresión gradual de la carga, una buena técnica, una recuperación adecuada y la identificación de los factores desencadenantes recurrentes.
¿Necesito hacerme análisis de sangre después de un solo calambre?
Un único calambre después de un ejercicio intenso o poco habitual no permite identificar por sí solo una deficiencia de minerales y, en general, no es motivo suficiente para solicitar pruebas o empezar a tomar suplementos por tu cuenta.
Si los calambres aparecen con frecuencia, se producen fuera del ejercicio o van acompañados de otros síntomas preocupantes, consulta con un profesional sanitario si es necesario realizar una evaluación adicional.
Conclusiones principales
Un calambre muscular asociado al ejercicio es una contracción involuntaria y dolorosa de un músculo que aparece durante la actividad física o poco después.
Si un músculo se acalambra durante el entrenamiento, detén el ejercicio de forma segura y estira lentamente la zona afectada hasta que la contracción empiece a disminuir. No vuelvas inmediatamente al mismo peso, ritmo o intensidad.
Si el calambre desaparece por completo y el movimiento no provoca dolor ni una debilidad evidente, puedes probar la zona con una carga ligera y mucha precaución. Si el músculo vuelve a acalambrarse, deja de cargar ese grupo muscular durante el resto de la sesión.
No existe una única causa de los calambres musculares asociados al ejercicio. La fatiga muscular, una actividad poco habitual, los aumentos rápidos de carga, la técnica, la posición del músculo, la predisposición individual y las condiciones ambientales pueden contribuir.
El magnesio, los plátanos, el agua y las bebidas deportivas no deben considerarse tratamientos universales contra los calambres. En condiciones de entrenamiento habituales son más importantes una progresión gradual, un calentamiento adecuado, una buena técnica y una recuperación suficiente. Si los calambres se repiten, analiza la carga de entrenamiento, la técnica, el calentamiento, la recuperación y las condiciones en las que aparece el problema.
El dolor persistente, la debilidad evidente, la hinchazón, los hematomas, los problemas de coordinación y los signos de enfermedad relacionada con el calor requieren una atención específica.
Referencias
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